a historia del Reino de Pamplona arranca con Sancho Garcés I (905-925). Aquel rey, primero de la dinastía Jimena, puso todo su empeño en recuperar los territorios arrebatados por los Banu Qasi del Ebro, la poderosa familia de guerreros moros descendientes del conde Casius, un terrateniente godo que se pasó al Islam en el 714. La decisión determinante la tomó hacia el 910 en el cuadrante suroccidental de la actual Navarra, entonces País de Deio o Terram Degense, que comprendía las tierras entre el Arga y Álava. Aquella ardua empresa culminó en la conquista de la fortaleza de San Esteban sobre Monjardín, cuya ruinosa silueta sigue divisándose desde las inmediaciones del monte. Andando el tiempo, la comarca se convirtió en la próspera Merindad de las Tierras de Estella a raíz del auge que alcanzó el Camino de Santiago que cruzaba el territorio. De entre los diez valles originarios destacó Dierri, el cual no tardó en dividirse para formar el valle de Guesalaz, tomando él como nombre Val de Yerri, y que el curso del río Ubagua que nace de las entrañas de los montes de Andía apenas deslinda. Guesalaz está constituido por 15 concejos con capital administrativa en Muez, mientras que Yerri lo forman 19 con capital en Arizala. Ambos, sin embargo, entre finales del siglo XIX y mediados del XX vieron independizarse a tres de sus concejos más populosos: Salinas de Oro, Abárzuza y Lezaun.

Los Valles desde la antigüedad no cesaron de acumular leyendas y hechos que de haberse podido confirmar los habría convertido en dos de los espacios con mayor peso histórico de Navarra. He ahí la posible localización en el concejo de Viguria del lugar natal del primer rey vascón Iñigo Arista, como había sugerido el etnólogo Julio Caro Baroja, o la misma existencia de un poblado de nombre Oro en cuyas inmediaciones hubo un castillo del que no quedó el menor rastro. Pero lo más relevante de estos Valles fue haber sido escenario, un 26 de julio del 920, de una trascendental batalla entre moros y cristianos, que pudo determinar la suerte futura de la Reconquista. En aquella fecha coincidieron por primera y última vez en Guesalaz y Yerri los tres monarcas más poderosos de la península ibérica de comienzos del siglo X: Abderramán III, Emir de Al-Ándalus, Sancho Garcés I, rey de Pamplona, y Ordoño II, rey de León. La batalla acabó en estrepitosa derrota, salvándose los reyes y parte de sus hombres merced a los barrancos y montes de la sierra de Andía. Los cronistas árabes la denominaron batalla de Muez, probablemente porque con tal nombre designaron a ambos valles. Los cristianos, en cambio, la conocieron como batalla de Juncaria, que José de Moret en el siglo XVII universalizó como Valdejunquera, topónimo extraviado tiempo ha, que no obstante debió de corresponder a algún modesto paraje de Guesalaz, situado con toda probabilidad entre los concejos de Muez, Irujo y Arguiñano.

 
Carlos Viñas-Valle, autor de todos los textos de las webs
"Valles de Guesalaz y Yerri" y "Roncesvalles Carolingio y Jacobeo".
 

Carlos Viñas
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