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| El agua pasa y no pasa. Todo es verde sobre verde que no cansa ni camina. |
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Asalto a Cárcar y salida para Dixarra-Dachero |
| Siguiendo con lo usual, cumplida la misión del 22, la caballería regresaría al campamento junto al Ega en espera de reemprender la aceifa al día siguiente 23, ahora con destino al objetivo más arduo y más acuciante: el apartado País de Deio, cuya cabeza visible era naturalmente el castillo de Monjardín. Pero la habitual imprecisión de los relatos de aquel tiempo impide determinar la ruta emprendida. Lacarra supuso que salieron de Cárcar remontando el curso del Ega hasta los campos aledaños a Villatuerta, entre Montejurra y Montesquinza, acampando en el paraje que las crónicas refirieron como Dachero o Dixarra, donde habrían de esperar al Emir. Un cálculo lógico revela que debieron de permanecer en ese lugar por espacio de algo más de 24 horas, demasiadas horas de inactividad en aquellas circunstancias en que los acontecimientos se desarrollaban con gran celeridad, máxime tratándose de una fuerza de vanguardia que iba abriendo brecha. Pudo ser la espera más corta porque la partida de Cárcar se hizo por otra ruta más larga con el fin de acometer otras empresas, es decir, que en vez de partir hacia el norte navarro hubiese retrocedido la caballería hacia el Ebro, y que por tierras ribereñas fuese batiendo una por una las fortificaciones que hallasen al paso, hasta Mendavia, donde pudieron haberse incorporado sin mayores contratiempos a la vieja vía romana que subía a Los Arcos y al entorno del Monjardín, y de ahí ir en busca del espacio de Dachero-Dixarra, junto al Ega e Iranzu, donde satisfacer plenamente los servicios de aguada. Lacarra, basándose en que el valle bajo del río fue el itinerario que había elegido el Marqués del Duero, general Gutiérrez de la Concha, en su marcha a Abárzuza en el valle de Yerri cuando la primera guerra carlista, se mostró partidario de que ése tenía que ser el que pensaron los moros, como si aquella gente en el siglo X hubiese respetado escrupulosamente el actual trazado de la carretera a Estella. Aun con la cautela que requiere todo lo referente a periodos históricos tan oscuros, no es factible tal itinerario, porque entre la desembocadura del Ega y el entorno del Montejurra no consta que existiese camino antiguo, cual una vía romana, ni siquiera cañadas reales a los pastos de Andía y Urbasa, que aparte de tardías, bajomedievales, discurrían por inhóspitos y apartados cerros y calveros de Sesma, Larraga y Oteiza de la Solana. Cabe, sí, que partiesen de Cárcar por el río hasta las inmediaciones de la villa de Lerín y que pasada la misma se desviasen al Oeste en el paraje el Alto del Rey -que hoy cruza la carretera de Estella-, y que prosiguiesen el avance por los terrenos más meridionales del valle de Santesteban de la Solana, lo que les permitía incorporarse a la vía romana de Los Arcos a la altura de las poblaciones de Barbarin y Luquin. Camino antiguo, sin la menor duda, como atestigua ese rosario de ermitas que lo flanquea: San Isidro, San Bartolomé, Santa María y San Jorge, que debió de ser el mismo que tomaron las fuerzas napoleónicas destacadas en Los Arcos para sorprender por la espalda a una nutrida partida de guerrilleros de Espoz y Mina que descansaban confiados en un viejo lugar de la margen izquierda del Ega, Baigorri, causándoles gran matanza, una de las más crueles que se recuerdan en Navarra. |
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