
Compendio de montes, collados y barrancos de Roncesvalles, macizo paleozoico
alzado por la orogenia alpina, artífice del actual Pirineo, contemplado desde
distintas perspectivas que no alcanzaron a ver los peregrinos de
tiempos pasados que cruzaban por el collado de Ibañeta.
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Changoa

Durante un largo periodo de tiempo, “Pyrenaeum Montem” era todo lo que
se podía precisar de la cordillera pirenaica, vista desde perspectivas lejanas.
Astobizcar

Los orónimos llegaron tarde al Pirineo como consecuencia del enorme desconocimiento que
los rodeó, y cuando llegaron, fueron escasos, imprecisos, erróneos y genéricos.
Pirineo desde Orzanzurieta

Cúmulo de sensaciones que duermen plácidamente en la montaña.
Largo sueño que se trocó en muerte de ámbitos naturales,
que también mueren como los seres vivos.
Pirineo francés desde St-Michel

Lo numinoso en estos montes existió siempre, y todavía existe por
lo que tuvieron de prohibidos y separadores de mundos y culturas.
Pirineo francés

El paisaje que divisa corresponde al Pirineo primitivo arrasado por la erosión
geológica, el macizo hercínico exhumado por la orogenia alpina.
Ibañeta y Guirizu

Los montes de Roncesvalles merecen honda reflexión
sobre la significación que tuvieron de la prehistoria a hoy.
Pic Bentarte

Las negras rocas esquistosas que presiden estos montes
son muestras del afloramiento del paleozoico devónico.
Oillascoa y Úrculu

El macizo calcáreo del Úrculu, entre España y Francia, constituye la montaña
situada a latitud más avanzada de la cordillera pirenaica.
Elursaro y Beillurti

Campos de Elursaro, donde la cruenta batalla de Chateau-Pignon en 1793,
entre tropas españoles y de la Convención Francesa.
Astobizcar

Aymeric Picaud: “El Camino de Santiago pasa por un monte muy alto
denominado Port de Cize, bien por ser la puerta de España o porque por
ese monte se transportan las mercancías de un país a otro”.
Changoa y Astobizcar

Los romanos englobaron Roncesvalles en el “saltus vascón” y
los cronistas carolingios en “Pirineo de los Vascones”
Úrculu

Los pastores neolíticos, genuinos descubridores de estas montañas,
solían construir dólmenes y cromlechs en los lugares próximos al eje de la cordillera.
Astobizcar desde Gurizu

La victoria sobre Roldán, la fama alcanzada por el hospital de peregrinos, la historia de los
caminos, no bastaron por sí mismos para salvar a Roncesvalles de peligros y amenazas.
Changoa

Changoa es alargado monte de aspecto imponente con su clara planta zoomórfica,
la de un animal encogido que duerme arropado entre hayedos.
Pirineo al O. de Roncesvalles

El gran paisaje está presente, los caminos sinuosos arañan los montes,
los horizontes neblinosos se abren hacia Francia.
Vierge d’Orisson

A la belleza natural de cimas y pastizales hay que añadir el encantamiento
y la excelsitud del paso por los hayedos.
Astobizcar desde Ibañeta

Los pensamientos hondos y exaltados acompañan el paso solitario del
caminante por los montes del Pirineo, que duda de los destinos.
Úrculu desde Orzanzurieta

Aymeric Picaud: “El monte tiene ocho millas de subida y otras ocho de bajada.
Su altura es tanta que parece que toca el cielo. A quien lo sube le parece
que puede palpar el cielo con su propia mano.”
Pirineo francés

El collado de Ibañeta era el “Summi Montis Vértice”, el “Pyrinei Iugo” o
“Iuga Pirinei Montis”, el lugar en el que los cronistas del siglo IX localizaron
el inicio de la emboscada sobre las tropas francas.
Mendichipi y Changoa

Cumbres redondeadas y herbosas, aprovechadas por el pastoreo neolítico,
pálpito de un mito ancestral que aflora en sensaciones más allá de
grandiosidad, espectacularidad o belleza paisajística.
Líndux

Todavía existen orónimos que delatan el origen oscuro de los montes. El tiempo pasó y
otras generaciones crearon sus propios mitos, muy distintos a los inculcados por los
griegos entre los celtas y estos entre aquitanos y vascones.

Algunas de estas montañas, vistas desde otras perspectivas culturales, acabaron
convirtiéndose en artífices de males y desgracias.
Pirineo francés desde Hostateguy

Las canciones de gesta distinguían en la vertiente septentrional los
“Porz de Sizer” (Sízera, Sizarae y Sizaru), que correspondían al espacio de
Valcarlos, y en la meridional los “Porz d’Espaigne” hacia Roncesvalles.
Lauriñak hacia Valcarlos

De que bosques hablaban los antiguos. ¿De los hayedos, robledales, encinares ibéricos?
Los relatos no aclararon nunca que árboles formaban el Pirineo.
Montes de Valcarlos

A algunos montes se recurrió para señalizar los pastizales. Determinados
accidentes orográficos, sobresalientes y llamativos, fueron tenidos en cuenta.
Astobizkar

Aymeric Picaud: “Desde la cumbre de ese monte se puede divisar el mar británico y
occidental, así como los confines de tres regiones, Castilla, Aragón y Francia.”
Portillo Leizar, puerta de Francia

José de Madoz, siglo XIX: “La superficie del Pirineo se cubre de una capa de tierra de la que
se apodera la vegetación que corona de bosques las montañas, a excepción de los picos.”
Pic Auza

Aymeric Picaud: “En la cima de ese monte hay un lugar llamado la Cruz de Carlomagno,
porque en él, en tiempos pasados, aquel rey se abrió camino con hachas, piquetas
y azadas, cuando al frente de sus ejércitos se dirigía a España.”
Changoa desde Lepoeder

Aristóteles sostenía que el Pirineo era un sistema montañoso de la “Céltica”
del que descendían dos ríos legendarios, el Istro y el Tarteso.
Astobizcar meridional

Avieno escribió que el Pirineo era zona montañosa con las cubres cubiertas
por bosques, en las que vivía un pueblo salvaje, los “beribraces”,
que se dedicaban al pastoreo trashumante.
Changoa

Algunos historiadores antiguos recogieron la tradición acerca de los pastores que
Incendiaron los montes de bosques, por lo que recibieron
el nombre de “pyr”, de donde deriva Pirineo.
Changoa y ladera Orzanzurieta

José de Moret, siglo XVII: “Navarra y sus vascones, guardias fildelísimos de las
cerraduras y claustro del Pirineo por la parte que les toca para la seguridad de España”.
Úrculu

Nadie cruzó el Pirineo desde suelo peninsular hasta el s. III a.d.C. en que lo hacen los
cartagineses que partieron a la conquista de Roma. Aníbal Barca por algún puerto del alto
Segre y su hermano Asdrúbal, seguramente por Roncesvalles, guiados por vascones aliados.
Astobizcar desde Leizar-Atheca

Roncesvalles es pórtico desde la prehistoria. La escasa incidencia de las nieves
perpetuas en el Orzanzurieta determinó que las rutas que atravesaban el solar de
Francia fuesen buscando los pasos de acceso más fácil a la península.
Valcarlos

José de Moret: “Para explorar hasta donde llega la ambición, interpuso la
naturaleza la inmensa pesadumbre y fragosidad del Pirineo.”
Úrculu y barranco Aezcoa

Julio Altadill reconoció en el Pirineo en sus itinerarios por Navarra a comienzos
del siglo XX: “Moles inconmensurables de las más variadas y caprichosas formas”.
Pirineo francés

Los montes los unen los collados, los pasos del hombre abiertos desde la
Prehistoria, axiales y divisorios principales de aguas como el de Ibañeta.
Lauriñak y Valcarlos

Los peñascos desprendidos semejan lápidas de un cementerio desmoronadas
del espinazo cimero, la paciente obra de un apilamiento.
Cima mayor del Changoa

El aire frío deja sin rebaños los montes; sólo algunos caballos, últimos en abandonar
los altos pastizales. El invierno no tardará con las primeras nevadas, sumiendo
el paisaje en tristeza y soledad y desdibujando los caminos.
Astobizcar hacia Roncesvalles

Negros los esquistos, blancas las cuarcitas silurianas. Son las rocas más antiguas
del Pirineo, comprendidas en el paleozoico siluriano y devónico.
Úrculu desde Francia

Desesperanza y quebranto del ánimo al descubrir que después de subir y subir
montes, recorrer rasos y cruzar bosques, se desconocía cual era el destino.

Esquistos devónicos, rocas del Pirineo
