
(en imágenes propias)
Lugar sublime de Roncesvalles
En el collado axial comenzaba el genuino finisterre peninsular
para los celtas. Los romanos lo conceptuaron “Summus Pyreneus”.
En el cerro en el que se alza el monumento a Roldán, pudo el
héroe franco hacer sonar su olifante y morir. Desde él, Aymeric Picaud
contempló la hondonada de Valcarlos y los peregrinos fueron hincando las
toscas cruces. En Ibañeta, en 1127, se erigió el primer hospital de peregrinos,
trasladado a pie de puerto al cabo de cinco años, lo que supuso la muerte del collado.
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Los peregrinos empezaron a acceder a Navarra por la hondonada de Valcarlos
a partir del siglo XII. Los dos siglos anteriores lo hicieron por la ruta de las
cumbres, que coincidía con la vía romana. Las seis fotos que siguen muestran
el acceso al collado de Ibañeta, que poco pudo variar desde entonces.






Carretera vieja que desciende de Ibañeta a Valcarlos,
según trazado de finales de siglo XIX.

Por el terreno quebrado entre los árboles entraba
posiblemente la ruta antigua.
Dos aspectos insólitos del collado desde la ladera del Guirizu, que nunca
alcanzaron a contemplar los peregrinos medievales,
incapaces de apartarse de los caminos.


Capilla de San Salvador erigida en 1965, última que representa a las legendarias
que se remontan al siglo XII. Mira hacia Roncesvalles. El ábside de perfil
antropomorfo semeja a un peregrino que parte hacia Francia.














Desde el s. XII los peregrinos siguen hincando sus cruces. De ellas habló por primera
vez Aymeric Picaud. Los motivos se ignoran, pero pudo tener su origen en
el homenaje a los francos muertos en las emboscadas del Pirineo.


















Monumento a Roldán en el cerro de Ibañeta, probable escenario
de la llamada con el olifante y de su agonía y muerte.



Ruinas del antiguo arco de sillares en memoria de la
Chanson de Roland, derruido desde 1934.










El collado hacia el sur, vertiente del descenso a Roncesvalles,
primera ladera de la península ibérica.


Arranque de la ruta de Lepoeder, por donde la vía romana alcanzaba los
altos puertos de Cize, ruta que siguió Aymeric Picaud.













